DIRECCIÓN DE ESTUDIOS CIG
XAVIER ANDRADE / IVÁN PISCO / LEONARD QUINDE / CRISTELL CORONEL

La industria de alimentos y bebidas en cualquier economía tiende a ser muy diversa, ya que existe una amplia variedad de productos alimenticios que se industrializan y adecúan para facilitar su consumo y conservación. Esta industria, más allá de su proceso productivo específico, además es la responsable del desarrollo de una serie de actividades productivas y empresariales que forman parte de su cadena de procesos, tanto en lo correspondiente a producción primaria (agropecuaria, pesquera o acuícola), como en lo correspondiente a la parte logística responsable de poner el producto a disposición del consumidor final.

En Ecuador, la industria de alimentos y bebidas aportó durante 2019 (enero-septiembre) aproximadamente el 41% del Producto Interno Bruto de la manufactura no petrolera, aporte ligeramente por encima al nivel promedio de 40% que registrase durante los últimos 10 años.

En términos reales (es decir considerándose los precios de un año base para eliminar el efecto de variación de precios y así enfocarse en unidades producidas), la mayor rama industrial alimenticia en Ecuador es la de procesamiento y conservación de pescado y otros productos acuáticos, con un aporte del 18% respecto al PIB total de la industria de alimentos y bebidas, seguida por la rama de procesamiento y conservación de carne con un aporte del 15%, mientras que en tercer lugar se ubica la de procesamiento y conservación de camarón, con 11%.

Pese al importante peso que mantiene la industria de alimentos y bebidas en la actividad productiva ecuatoriana, durante 2019 (enero-septiembre, últimas cifras disponibles) creció apenas 0,9%, desempeño que resulta bajo incluso si se compara por el logrado por el resto de ramas industriales no petroleras (+1,5%).

El resultado de 2019 obedece principalmente a la caída registrada en ramas industriales cuya oferta se destina principalmente al mercado interno, destacándose las caídas en la producción de la rama de procesamiento y conservación de carne (-2,8%), en la de elaboración de aceites y grasas de origen vegetal y animal (-3,0%), y en la de elaboración de productos de molinería, panadería y fideos (-2,0%). Ver cuadro No. 1 y gráfico No. 1

Según cifras del Banco Central del Ecuador, durante 2018 (últimas cifras disponibles), la producción bruta de la industria de alimentos y bebidas fue de USD 19.237 millones, para lo cual se insumieron bienes y servicios por USD 13.001 millones, de manera que el valor agregado bruto generado por la industria de alimentos y bebidas en dicho año fue de USD 6.236 millones, equivalentes al 32% de su producción bruta (26% en términos reales).

Entre las ramas alimenticias con mayor volumen monetario en insumos de bienes y servicios, en el primer lugar se tiene a la de procesamiento y conservación de camarón, cuyo consumo intermedio en 2018 fue de USD 2.981 millones, mientras que su generación real de valor agregado fue de 14% respecto a su producción bruta. En segundo lugar, se ubica la rama de procesamiento y conservación de carne, con un consumo intermedio de USD 2.286 millones y una generación de valor agregado del 24%, mientras que en tercer lugar se ubica la rama de elaboración de productos lácteos, con un consumo intermedio de USD 909 millones, y una generación de valor agregado del 26%. Ver cuadro No. 2

Los encadenamientos productivos

Respecto al consumo intermedio de la industria ecuatoriana de alimentos y bebidas, si se realiza una evaluación a grandes rasgos, por ejemplo, por sectores económicos desde donde se obtienen o se originan los insumos que la industria de alimentos y bebidas demanda, el mayor consumo se produce en productos primarios agropecuarios, los cuales en 2018 representaron, en términos reales, el 34,4% del consumo intermedio de esta industria.

Si se considera el total de ramas de alimentos y bebidas, la mayor demanda de insumos agropecuarios corresponde a animales vivos y productos animales, con una participación de 45,3% respecto a lo insumido de productos agropecuarios, seguido por la demanda de cereales (32,9%), de plantas oleaginosas e industrializables (16,0%), banano, café y cacao (4,2%), y de tubérculos, vegetales, melones y frutas (1,5%).

En segundo lugar, se encuentra los productos industrializados insumidos, mismos que pueden originarse tanto en ramas industriales no alimenticias, como también en ramas alimenticias, especialmente productos semi procesados, o adecuados para un procesamiento posterior. Entre los productos insumidos por la industria de alimentos y bebidas y que son obtenidos del sector manufacturero ecuatoriano se tienen: aceites crudos y refinados (de origen vegetal y animal) con una participación de 27,8%, seguido por productos de molinería (9,9%), cacao elaborado, chocolate y productos de confitería (7,0%), productos cárnicos y sus subproductos (6,9%), productos de plástico (6,7%), alimento para animales (6,1%), productos de papel y cartón (5,9%), entre varios otros.

Entre los servicios que demanda la industria de alimentos y bebidas y que forman parte de su consumo intermedio para sus procesos productivos se tienen a los servicios profesionales prestados a las empresas (participación de 3,5% respecto al consumo intermedio total), servicios de transporte y almacenamiento (3,0%), servicios de intermediación financiera (1,8%), electricidad (1,0%), agua y servicios de saneamiento (0,4%), servicios inmobiliarios (0,3%), servicios de telecomunicaciones, transmisión e información (0,2%), servicios de seguros (0,2%), servicios de mensajería (0,02%). Ver cuadro No. 3

La información previamente evaluada ofrece una visión esquemática o estructural de la intensidad con la que se insumen ciertos bienes y servicios en el proceso productivo de la industria de alimentos y bebidas como tal, aunque es importante señalar que dicha información no necesariamente refleja la intensidad con la que se insumen los bienes y servicios de ciertos sectores económicos, e incluso no aborda en su totalidad los encadenamientos que se generan por la producción e industrialización de alimentos y bebidas.

Por ejemplo, toda la actividad agrícola cuya producción se destina para una posterior industrialización, cuenta en su proceso productivo con insumos, bienes y servicios que se producen o generan únicamente para tal fin, como ocurre por ejemplo con abonos, fertilizantes, semillas, soluciones de riego, maquinaria y equipos agrícolas, o incluso instrumentos financieros agrícolas (líneas de crédito y seguros), además de soluciones logísticas como bodegas, silos y equipos de transporte. Es inevitable plantear que, sin la industrialización de dicha producción agrícola, muy probablemente varios de los bienes y servicios previamente listados se ofertarían con menor intensidad, y consecuentemente, a una mayor industrialización de dicha producción agrícola, se obtendría una mayor intensidad en la oferta de dichos proveedores.

Lo anterior evidencia una situación que ha sido atendida por las industrias de alimentos y bebidas con una cada vez mayor preocupación, que corresponde a la gestión y desarrollo de sus proveedores. En esta línea cabe destacar varios casos de éxito, como ocurre por ejemplo a nivel de la producción agropecuaria con empresas como PRONACA, INDUSTRIAS LÁCTEAS TONI, REY LÁCTEOS, NESTLÉ o CERVECERÍA NACIONAL que trabajan de manera directa con productores agrícolas y pecuarios para asegurar procesos estandarizados, de alta productividad y competitividad y que presenten un impacto social directo a nivel de pequeños proveedores.

Similar situación ocurre con las grandes cadenas de retail, que de forma conjunta con otros actores y aliados han generado programas de desarrollo de proveedores de bienes, especialmente de pequeños proveedores, para que dichos productos ganen una mayor presencia y participación a nivel de perchas.

Durante la EXPOINDUSTRIA 2019 que organizó la Cámara de Industrias de Guayaquil se evidenció que el segmento de proveedores es de amplia importancia para un desempeño adecuado a nivel de la industria de alimentos y bebidas, ya que, y aunque resulte evidente, si a nivel de proveedores existen parámetros adecuados de competitividad y productividad, dicha eficiencia se trasladará a lo largo de la cadena, incluso hasta llegar al consumidor final.

Los casos observados, a nivel de industrias que se involucran de alguna forma con pequeños proveedores con el propósito de potenciar el proceso productivo de dichos proveedores, no se limitan a ese segmento del encadenamiento productivo, ya que otras empresas, como por ejemplo CERVECERÍA NACIONAL, han ejecutado también programas de desarrollo de distribuidores y tenderos, incluso focalizando en ciertos casos también la promoción de la equidad de género.

Durante la EXPOINDUSTRIA 2019 también se evidenció el potencial de innovación que puede generarse a nivel de proveedores, e incluso de pequeños proveedores, situación que nuevamente presenta un impacto a lo largo de la cadena productiva. Entre las principales innovaciones destacaron el desarrollo de empaques y presentaciones ajustadas a las necesidades del cliente final, lográndose en ciertos casos divisiones para clientes industriales y divisiones para clientes HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías), especialmente en líneas de productos como condimentos (mayonesa, salsa de tomate, mostaza, salsa de soya, entre otros), especias y alimentos en conservas (cárnicos pre cocidos, papas, yucas, entre otros).

Cabe destacar que la industria HORECA ha ganado representatividad en los últimos años, teniéndose incluso que desde 2017 este sector económico ha logrado crecer a tasas superiores incluso a las logradas por el resto de sectores económicos (2017: +5,8%; 2018: +6,0%; 2019: +3,2%). Ver gráfico No. 2

Cabe señalar que entre las líneas de restaurantes y cafeterías existe una relación muy cercana en términos de proveedores respecto a la industria de alimentos y bebidas. De hecho, si se evalúa la estructura de consumo intermedio e insumos de la industria HORECA destacan los siguientes bienes y servicios: carne, productos de la carne, y subproductos (participación del 13%, respecto al consumo intermedio total, en términos reales), pescado y otros productos acuáticos elaborados (11%), servicios prestados a las empresas (10%), servicios inmobiliarios (6%), tubérculos, vegetales, melones y frutas (6%), preparados y conservas de pescado y otras especies acuáticas (5%), aceites refinados de petróleo (combustibles y lubricantes) (5%), productos lácteos elaborados (4%), camarón elaborado (4%), bebidas alcohólicas (3%), entre varios otros. Ver cuadro No. 4

Es difícil llegar a precisar el número de proveedores que abastecen a la industria de alimentos y bebidas, ya que existe una importante participación de bienes y servicios indirectos que no se reflejan en la estructura de encadenamientos productivos de esta industria, pero lo que sí es cierto es que la industria de alimentos y bebidas, pese al contexto económico reciente, se mantiene en crecimiento, y actualmente implica un mercado de 1.546 empresas (entre grandes, medianas, pequeñas y micro) a nivel nacional, e incluso la industria de hoteles, restaurantes y cafeterías se vuelve un nicho importante para estos proveedores, ya que a la fecha, según registros de la Superintendencia de Compañías, existen a nivel nacional más de 2.077 empresas de todo tamaño que participan en dicho mercado.