DMCs. Paola Orellana A.
porellana@industrias.ec

  • Liderando al sector industrial y productivo de Guayaquil ¿Cuál es su apuesta y visión para  este 2020 como Presidente  de la Cámara de Industrias?

Lo retos son siempre innumerables.  Para estructurar los planes del 2020, primero hay que evaluar detenidamente lo sucedido a las industrias en el 2019, hacer un análisis comparativo con los años anteriores, de tal manera que identifiquemos las principales tendencias a corto, mediano, y largo plazo. 

A nivel interno, las últimas cifras (a noviembre 2019) que más nos preocupan evidencian que la manufactura ha sufrido una contracción en ventas equivalente a un 5%, lo cual es particularmente grave ya que es el sector más representativo de la economía, respecto al PIB; y, por otro lado, con plazas de empleo adecuado registrando la mayor caída después del sector de la construcción.

Lo deseable como país sería que registremos crecimiento de por lo menos 5% anual en todas las ramas de la economía; éso permitiría el desarrollo de la población a través de su producción que es el único camino sostenible para un país. Ecuador tiene un potencial inmenso y el rol de la manufactura es agregar valor en cada eslabón de la cadena, sea apoyando la eficiencia en los procesos o al desarrollo del producto mismo.

En lo internacional, debemos considerar que este año debe ser decisivo en la implementación de marcos comerciales con nuestros principales socios, entre ellos y a la cabeza, con Estados Unidos, así como nuestra inserción en la Alianza del Pacífico.  Con una  economía dolarizada dependemos muy fuertemente de nuestras exportaciones, las cuales son muy demandadas en esos mercados.  Obviamente que eso también significa cuidar de varios sectores sensibles, los cuales son muy diversos en las industrias, por lo que trabajar en la competitividad de todos será crucial para no ponerlos en riesgo, sino más bien integrarlos al mercado externo.

Lograr mejoras en los puntos antes mencionados tiene un trascendental impacto en lo más importante gestión diaria de la Cámara de Industrias de Guayaquil:  el empleo.  Hay un lema que he escuchado y repetido en todos estos años de participar en este gremio:  “No hay mejor programa social que genere empleo productivo.”  Si cumpliéramos con el desarrollo  de la agricultura, el comercio, la manufactura, la construcción, el turismo, etc., inmediatamente habrá mayor demanda de plazas de trabajo.  Ésa es la única manera de dignificar la vida de las personas y permitirles cumplir con sus necesidades personales y las de sus familias, nunca a través de bonos o regalos que no reconocen los méritos y potencial del ser humano.

  • ¿Cuáles considera que han sido sus mayores desafíos y logros alcanzados durante estos años de gestión a la cabeza del sector industrial?

Seguramente algún lector de la revista pudiera pensar que uno de mis mayores desafíos se relaciona a mi rol como primera mujer en la presidencia de la Cámara, por lo que quisiera aprovechar su pregunta para comentarle que todos en esta institución siempre me han hecho sentir parte de un gran equipo, un eslabón de una cadena donde se apoyó mi participación ante la necesidad de ese aporte diverso que nuestra propia naturaleza conlleva.  En todos estos años, lo que siempre escuché fue un pedido constante para tratar de incorporar más empresarias por parte de muchos respetuosos caballeros que quieren sinceramente que brillemos con luz propia.   Desde el primer día en los gremios empecé un recorrido profundamente enriquecedor, donde me alimenté y aprendí lo que es la solidaridad empresarial y donde cada persona que conocí me tendió un puente, me dio un espacio, se dio tiempo para apoyarme, se interesó en mí, y gentilmente me aconsejó cuando lo necesité.  

Justamente en esa calidad, he disfrutado mucho el poder llevar un mensaje femenino y profesional a todos los espacios donde he podido, reforzando conceptos que recibí de mi familia, de mi esposo y de los suyos.  En ese entorno, lo más importante ha sido el apoyo que me han dado en casa, entendiendo que por entrar en el mundo laboral no perderé nunca mi esencia de esposa, madre e hija.

Por lo demás, no podría adjudicarme los logros que son de mi equipo sea en la Cámara, en mi empresa o en la industria en general.  El trabajo está en la base de la pirámide y yo he sido muy afortunada de ser su cara visible y su voz. 

Veo muchos casos de éxito entre los afiliados a la Cámara de Industrias de Guayaquil, empresas lideradas por un gran número de profesionales brillantes quienes, independientemente de la razón que los haya motivado a incorporarse a esta institución, encontraron aquí igual cantidad de aliados y amigos que número de personas que la integramos.  En ese entorno, participamos empresas muy diversas, de distintas ramas y tamaños, pero que mayormente atravesamos las mismas situaciones y dificultades, que se comparten para lograr soluciones de forma conjunta bajo la premisa de que el gran reto es el de superar lo complejo para sentir el orgullo y la satisfacción del trabajo bien hecho.

  • Muchos aprendizajes nos dejó el año anterior, sobretodo, lo acontecido con las paralizaciones de octubre 2019. ¿Cómo considera Ud. que podemos hacer frente a estas enseñanzas para generar una transformación como país?

Los hechos acontenidos en octubre 2019, hicieron que termináramos el año esforzándonos para recuperar la normalidad y tratando de reencausarnos en la senda del desarrollo.  Si bien es cierto que afloraron ciertos grupos que optaron por el vandalismo y el terror, una cantidad importante de personas decidió trabajar y otros también expresaron sus necesidades en forma pacífica.

Esta dura experiencia nos golpeó a todos.  Creo que nadie puede sentirse conforme con el comportamiento de grupos radicales que equivocaron su forma de expresarse y manifestarse.  Las pérdidas no sólo fueron materiales, como las que resultaron de los ataques físicos o los negocios que finalmente no se concretaron; sino que también se afectó el tejido social, tanto en los cuestionamientos que quedaron respecto de los valores y principios básicos para la convivencia humana, así como en las oportunidades para quienes buscan su desarrollo personal y profesional.  Si pensamos a nivel de país, la imagen que transmitimos al exterior, también se vio afectada y, por ende, los proyectos y las inversiones que estaban en curso.

Mucho hemos aprendido de lo sucedido en esos días.  No sólo las autoridades en todos los campos, sino también nosotros como gremios y como empresarios.  Lo más importante es que en la dificultad nos unimos todas las instituciones.  Para todos los ecuatorianos quedó claro que como país no estamos dispuestos a distanciarnos de los valores esenciales de la democracia y que no hay otro camino para progresar y superarnos sino con trabajo, orden y paz.    Ese concepto ha hecho que nos mantegamos cercanos y comunicados a fin de definir ese norte que requerimos y mantener el rumbo de forma constante.

La unidad interna también requiere de una interrelación internacional con aquellos países que respetan los mismos valores, visión y propuesta de desarrollo.  Como no podía ser de otra forma, muchos de ellos presentaron su contingente para que no decaiga nuestra actividad económica y que los perjuicios se puedan contener.

Las empresas han reforzado su participación en programas de responsabilidad social, buscando cada vez impactar positivamente con mayor fuerza a todas las partes relacionadas.    Este concepto refleja su maor compromiso con la sociedad y el entorno en el que se desarrolla.

Hoy más que nunca buscamos identificar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, espacios de crecimiento con miras al largo plazo.  Muchos de los problemas mundiales pueden superarse a través de la producción seria y responsable, enfocada a la erradicación de la pobreza y el hambre fomentando el trabajo decente y la equidad de género; o, reduciendo nuestro impacto anbiental a través del cuidado del agua, el suministro de energía renovable, el debido manejo de los residuos, definiendo pautas de consumo y de producción sostenibles, entre tantos otros medios que se han ido desarrollando rápidamente en los últimos años.

Ciertamente la globalización y una sociedad cada vez más digital y comunicada han incidido en las políticas de responsabilidad social de las empresas, pero es necesario reconocer que lo mismo obedece también a la preocupación intrínseca del empresariado en generar las condiciones que faciliten el desarrollo tanto de su entorno inmediato como el de su actividad productiva. Es indudable pensar en que el desempeño eficiente del sector empresarial no solo se traduce en más ventas y más ganancias para el mismo, sino también en mayores encadenamientos productivos, mayores operaciones con proveedores y distribuidores, mayores pagos de impuestos y tributos, y por supuesto, en una mayor generación de puestos de empleo, directos e indirectos.

Es necesario rescatar los programas que pueden llevar a cabo las empresas para generar estas situaciones ganar-ganar (gana la empresa, gana la sociedad), entre las que se encuentran los programas de desarrollo de proveedores, donde destacan operaciones de financiamiento y acompañamiento técnico a productores en diferentes partes del país, en especial de sectores de producción de cebada, maíz, arroz, producción ganadera y lechera, cría de aves de corral, e incluso a nivel de tiendas de barrio ya no solo como puntos de venta sino también como pequeñas sucursales bancarias habilitadas para depósitos y pago de servicios.

Es claro que en todo lo anterior más que un sentido de filantropía empresarial, existe un verdadero compromiso en desarrollar situaciones que mejoren las condiciones y la vida de otros actores vinculados a la empresa, tanto de manera directa como indirecta.

No podemos olvidar que las empresas somos el motor de la sociedad y que, por ende, tenemos la responsabilidad de crear riqueza y plazas de trabajo para combatir la desigualdad y dar el salto al desarrollo que todavía tenemos pendiente.  Esto sólo es posible  de la mano de instituciones que nos ofrezcan una mejor democracia, donde destaquen las reglas claras, la transparencia y la seguridad para combatoir la corrupción, el contrabando, el narcotráfico, la delincuencia y… el desánimo.

En este último sentido, es indudable lo que varios otros actores han comunicado sobre la transparencia y la ética empresarial: La transparencia genera reputación, y una buena imagen es protección en momentos de crisis.

En el ámbito privado, destaca el compromiso adquirido por diferentes actores gremiales, gremios y organizaciones promoviendo prácticas que permitan lograr algunas de las metas propuestas por la ODS. Aquí vale destacar gestiones como la del Banco de Alimentos DIAKONIA, o la de la Agenda Ecuador 2030 cuyo Directorio preside el Ing. Bruno Leone, proyecto a través del cual se busca la participación activa de empresarios y emprendedores para llevar a cabo acciones que permitan a las empresas, entre otros elementos, incorporar criterios de sostenibilidad en sus modelos de negocio, alineados con los ODS.

  • Ud. ha apostado por la cuarta revolución industrial, más conocida como industria 4.0. Cuéntenos ¿cómo liderará ese frente en este último año de gestión en la Cámara de Industrias de Guayaquil y que acciones tienen planificadas para apoyar a la transformación tecnológica, económica y social que conlleva este proceso?

Ecuador tiene todavía un rezago tecnológico, por lo que la Cuarta Revolución Industrial pueda ser que nos dé un espacio más de tiempo hasta que sintamos su impacto en toda su amplitud.

Es urgente establecer una hoja de ruta bajo un modelo de Cuádruple Hélice, donde  las alianzas entre el sector público, sector privado, la academia y actores sociales son fundamentales.

En este contexto, lo primero en nuestra línea de acción debe ser la búsqueda de la mejora en la calidad de educación que se imparte en el país.

Según los datos del INEC, de INEVAL y Senescyt podemos concluir que alrededor del 60% de niños y jóvenes se matricularon en el 2018: (GRAFICO)

En Ecuador necesitamos que se fortalezca la libertad educativa y se reduzca la tramitomanía sin sacrificar la calidad para que vengan muchas más instituciones privadas y demás organizaciones sin fines de lucro que puedan brindar el servicio de la educación y que de esta manera muchos más niños y jóvenes puedan acceder al derecho de la educación.

Si las instituciones educativas tuvieran un mayor grado de libertad podría haber una mayor flexibilidad en el tipo de contenido, en el tipo de metodología y en el tipo de valores que cada una quiera ofrecerle a la sociedad y de esta manera, por ejemplo, los padres de familia tendrían muchos más incentivos para organizarse con el objetivo de realizar cambios adecuados para la educación de sus hijos.

En este campo valoramos mucho iniciativas privadas como la de “Unidos por la Educación” liderada por la Sra. Isabel Noboa Pontón; y, la de “Corporación Formados”, presidida por el Ing. Andrés Robalino, que busca promover y incrementar los sistemas de carrera dual en el país, entre los cuales, como Cámara de Industrias de Guayaquil, hemos desarrollado en alimentos, mecánica y electricidad.

Por otra parte, la Industria 4.0 también requiere que mejoremos en algunos aspectos, sin los cuales quedaremos rezagados en el contexto mundial.  Por ejemplo, según el Reporte de Competitividad Global 2019, los resultados para Ecuador en el Pilar 12 (Capacidad de Innovar) nos califica con un 33/100, detacando las siguientes mediciones:

  • Diversidad de fuerza laboral (54,6/100),
  • Publicaciones científicas (73/100),
  • Patentes producidas en función de la población (por millón de habitantes), 2,1 patentes.

Por otro lado, el Índice Global de Innovación 2019 (puesto 99 a nivel global) analiza 7 pilares, para el caso particular de Ecuador se analizó el Pilar 7 (Conocimiento y Tecnología), en donde obtuvo la calificación de 15/100 y el puesto 100 por debajo de Perú y Colombia.

Las cifras son claras y nos dejan una guía que nos define el camino a seguir, como decía inicialmente, en el marco de la Cuádruple Hélice.  En Guayaquil, se ha conformado recientemente la Empresa Municipal para la Gestión de la Innovación y Competitividad (EPICO), dirigida por la Ing. Bianca Dager, justamente para establecer las estrategias que necesitamos como ciudad en el largo plazo.  Esperemos que lo mismo podamos hacer a nivel del gobierno central, en el marco del Comité de Competitividad y Emprendimiento que está liderando el Vicepresidente de la República, el Eco. Otto Sonnenholzner.

  • La apuesta por la Expoindustria 2019 generó un éxito rotundo a nivel nacional. Este evento tendrá una segunda edición, cuéntenos Caterina a breves rasgos ¿cómo será, a que grupo objetivo se va a dirigir y quienes serán los protagonistas en esta nueva edición?

Este 2020 hemos apostado por el incremento al comercio intra- regional, con el firme objetivo de que se generen mayores oportuni- dades de negocios, se promuevan los encadenamientos productivos y se desarrolle una plataforma para las exportaciones andinas hacia terceros mercados; es por esto, que este año la EXPOINDUS- TRIA contará con la MACRO RUE- DA EMPRESARIAL ANDINA 2020.

Evento en el que participarán más de 250 compradores de em- presas de los países miembros de la Comunidad Andina y países invitados de la Unión Europea pertenecientes a sectores como agroalimentos, manufacturas, sis- tema, moda e industrias varias.

Este encuentro b2b cuenta con el aval del Ministerio de Pro- ducción, Inversiones y Pesca del Ecuador – ProEcuador, ProCo- lombia, PromPerú y del Ministe- rio de Relaciones Exteriores de Bolivia, conjuntamente con la Secretaría General de la Comu- nidad Andina (CAN).

  • El sector industrial es columna vertebral para el desarrollo del país, es una parte fundamental para la productividad, competitividad y las exportaciones. ¿Cómo ve Ud. la viabilidad de que el gobierno central tome las medidas adecuadas para potenciar e impulsar el incremento de las inversiones en el país, la atracción de inversión extranjera directa y la generación de empleo?

En este aspecto, tiendo siempre a ser positiva.  El diálogo ha sido constante con autoridades a todo nivel, por lo que en este momento debemos esperar que tomen forma algunas de las propuestas planteadas, empezando por la institucionalización de esa interacción; sin embargo, lo correcto es que todos los órganismos del estado sigan una misma línea y, por ende, no sólo mirar al gobierno central, sino también lograr que las demás funciones permitan ir cristalizando esos proyectos.  Contar con el apoyo de la Asamblea es crucial en estos momentos, así como de una función judicial transparente y libre de corrupción. 

Por último, siendo éste un año pre-electoral, otras dependencias, como el Consejo Nacional Electoral, y las propias autoridades locales municipales y provinciales, deberán siempre velar por las necesidades de la ciudadanía y demostrarnos que son pilares fundamentales de la seguridad jurídica y la democracia que se requiere para asegurarnos que es posible un mejor futuro para nuestro país.