Entrevista por:
DMCs. Paola Orellana A.
porellana@industrias.ec

  • Nicole, sabemos que de tus diez hermanos eres la única que se ha decantado por el negocio familiar agrícola, relátanos sobre tu trayectoria ¿cómo comienza tu incursión en el sector arrocero y cuáles fueron tus más grandes retos al involucrarte a la cabeza de Proarroz?

Mi incursión en el negocio familiar fue realmente muy inesperado para toda la familia e incluso para mí. Trabajé por casi diez años en el ámbito de la educación como maestra parvularia (profesión que me apasiona mucho), pero que después de algún tiempo sentí que quería hacer algo más. Me desarrollé por unos años en el área de ventas de seguros médicos internacionales y venta de joyas de piedras preciosas. Años después, empezó mi interés por el negocio del arroz, al escuchar a mi papá hablar con tanta pasión de este proyecto en el que estaba incursionando. Inicialmente, pensé que era un trabajo solo para hombres, pero eso no fue impedimento para querer conocer de qué se trataba. Varias veces le propuse a mi papá trabajar con él, pero él también creía por mi inexperiencia que sería algo en lo que no podría desempeñarme fácilmente, mi insistencia fue tal que no pudo decir NO al darme la oportunidad. Como anécdota él siempre cuenta la vez que me llevó hacer un recorrido en la búsqueda de arroz, yo andaba vestida formal con tacos. Cuando llegamos al lugar era todo tierra, piedra y lodo, al ver que eso no me detuvo para bajarme del carro e interactuar con el proveedor vió mi predisposición por incursionar en este negocio a pesar de cualquier circunstancia.

Empecé desde abajo, conociendo el proceso y aprendiendo del sistema de gestión de la calidad que la empresa estaba implementando para recertificarnos con la BPM (Buenas Prácticas de Manufactura). En ese proceso aprendí mucho, desde la compra y análisis de la materia prima, hasta la liberación del producto terminado; poco a poco fui adquiriendo más responsabilidades, como el manejo de la compra de la materia prima, la programación de producción, convenios y manejo de clientes, etc. Gracias a mi esfuerzo recibí la oportunidad y la confianza del manejo de la gerencia de nuestra industria arrocera.

El principio no fue fácil, el manejo del personal (hombres en su mayoría) con más experiencia que yo. Por otro lado, también dudaban que una mujer joven tendría la capacidad de manejar toda la planta, lo que me permitió desarrollar más carácter, ser discreta en los momentos en que mi inexperiencia me hacía sentir insegura y me vi en situaciones en las que tuve que prescindir de parte del personal porque no estuvo dispuesto a colaborar con el cambio.

Doy gracias a Dios de haber tenido la sabiduría de poder escoger el mejor personal calificado, con ganas de ponerse el nombre de Proarroz en su pecho y crecer con nosotros como parte de esta gran familia arrocera.

Puedo decir que el aprendizaje más grande de mi vida profesional y personal fue no subestimar mi capacidad y tener la certeza que en esta vida todo se puede aprender si uno es perseverante en lo que se propone, es una lección que puedo enseñarsela a mis hijos y compartirla con muchas mujeres jóvenes que dudan sobre dar un paso al cambio.

  • La empresa ha ido creciendo a lo largo de estos años, se ha consolidado, el equipo ha ganado experiencia y Uds. han sabido posicionarse manejando siempre los más altos estándares de calidad e inocuidad, acogiéndose a su lema: “Marcamos la Excelencia”. Coméntanos, ¿cuál ha sido tu mayor aprendizaje en estos años al frente de la piladora?

A nivel profesional el mayor aprendizaje que tengo de este negocio ha sido aprender de mi papá y su visión vanguardista. Nos costó mucho el querer cambiar la forma de manejar el negocio como una industria, ya que en años pasados pocas empresas arroceras solían invertir en mejorar el proceso productivo.

Ecuador siendo un país arrocero y teniendo un superávit de producción, aún no ha sido explotado en este sector para competir internacionalmente.

Es grato para mí siendo gerente de la empresa tener la potestad de enfocarme en el crecimiento de nuestra industria, abriendo caminos y atrayendo a nuestros colegas arroceros a buscar mayores certificaciones y mejores procesos, que a su vez nos permita la evolución y desarrollo de nuestro negocio para poder dar el salto a la industrialización del producto.

  • Proarroz ha apostado por la creación de una marca propia, en ese sentido, cuéntanos Nicole sobre el lanzamiento de esta nueva marca que irrumpe en el mercado ecuatoriano, los desafíos que has tenido que afrontar y las oportunidades que se están abriendo para Proarroz, en un sector tan competitivo como el arrocero.

Estamos muy comprometidos trabajando en el lanzamiento de nuestra marca para los supermercados del país. El mayor desafío es el competir con grandes empresas arroceras que tienen años en el mercado. Lanzaremos un producto de calidad, que ha pasado por un proceso que garantiza la inocuidad y que cumple con todas las normas internacionales que nos certifican.

Entre mayo y junio estamos por lanzar la marca en un empaque tan especial como el arroz que va dentro. Cada detalle ha sido pensado en nuestros clientes, tanto nacionales como internacionales.

Gracias al esfuerzo y dedicación que le ponemos día a día a nuestros procesos hemos podido alcanzar la certificación más importante a nivel mundial, BRC – British Retail Consortium, la cual nos está abriendo muchas puertas nacional e internacionalmente.

  • Uds. han incursionado en una transformación industrial y agrícola previa a la obtención de la certificación de BCR (British Retail Consortium), que es la norma máxima a nivel mundial en calidad y en inocuidad alimentaria. Esta certificación les abre un abanico de mercados en la zona euro para exportar. ¿Cuál es la visión que tiene Proarroz a raíz de esta certificación en cuanto a la exportación a Europa?

Proarroz ve una oportunidad con esta certificación para poder exportar un producto de calidad, con las mejores garantías de inocuidad, que ayuden al país a traer divisas. Queremos llegar a hacer del arroz un producto exportable como el camarón, cacao, banano, flores, etc. Hemos tenido visitas de muchos prospectos de clientes internacionales, muy interesados en la excelente calidad de nuestro arroz; y por la experiencia en negociaciones que he tenido en el extranjero, doy fé que no hay comparación entre nuestro producto y los otros, aunque el desenlace no sea el que esperamos ya que el único limitante que tenemos es que no competimos en precio.

Esperamos que con la reducción de aranceles para la importación de maquinaria agroindustrial, fertilizantes y plaguicidas entre otros, anunciado por el Ministro de Agricultura, Ing. Xavier Lazo, en octubre del año pasado, podamos ser competitivos en precios a nivel internacional. Hay un sector que está muy interesado en llevar al consumidor un producto de calidad y es ahí donde vamos a entrar nosotros. Esta certificación nos ha abierto nuevos horizontes y nuestra meta es que el nombre del Ecuador suene internacionalmente en el sector arrocero. 

Cabe recalcar, que esta certificación la tienen muy pocas empresas a nivel mundial. En Latinoamérica sólo dos piladoras la han obtenido (siendo nosotras la segunda), y habiendo obtenido una calificación AA,  que sólo dos empresas a nivel mundial la han obtenido en su primera auditoría. Un logro que habla mucho del compromiso de nuestro equipo de trabajo para obtener este reconocimiento a nuestros altos estándares de producción.

  • La tecnificación de los cultivos arroceros implica una inversión, capacitación, asesoramiento técnico y buenas prácticas agrícolas. Todo ello aumenta la productividad. Sin embargo, en el sector arrocero, no todos arriesgan por una inversión en estos rubros, ya que valoran gastar “lo menos posible”, sin considerar el posible retorno que recibirían post inversión. ¿Cómo ve Proarroz está situación que afecta directamente a la comercialización del producto final en un mercado tan sensible como lo es el arrocero?

Nosotros creemos firmemente que para crecer hay que invertir, si queremos ser reconocidos mundialmente con un producto exportable de calidad debemos primeramente capacitar al agricultor, enseñarle a formalizar su negocio, muchos de ellos todavía no quieren facturar ni declarar sus actividades al SRI, no entienden los beneficios que podrían tener al hacerlo, como por ejemplo: los créditos bancarios. Se debe tecnificar los cultivos, hacer investigación de campo, etc.

Muchas veces el agricultor pierde su inversión, porque cree que si no aplica cierto producto va a  ¨ahorrar¨  y podrá tener mayor utilidad. La realidad es que ese ¨ ahorro¨ lo único que logra es un bajo rendimiento productivo, un grano de baja calidad y por  tanto al momento de comercializarlo no gana lo esperado, ocasionando muchas veces que no vea ninguna utilidad.

Nosotros queremos cambiar eso, que el agricultor reciba su ganancia justa, que prospere apegándonos a los principios del ¨Comercio Justo¨. Es por eso que estamos trabajando en un proyecto que se llama ¨Prosiembra justa y sostenible’ en el cual queremos incursionar en el ámbito de la agricultura sembrando nuestro propio grano en conjunto con ciertos agricultores que están dispuestos a apostar por cultivos ecológicos, los cuales se puedan sostener en el tiempo sin dañar nuestros suelos y cuidando la salud del agricultor que se ve muy afectada por el uso de químicos.

Este trabajo en conjunto con los agricultores creará beneficios a las dos partes, al agricultor el reconocimiento económico de un grano con calidad de exportación, mejorando así su calidad de vida y su salud y por supuesto obteniendo un mayor nivel de prosperidad;  y a la empresa el tener la materia prima unificada en las condiciones necesarias para asegurar a nuestros clientes esa calidad e inocuidad que tanto cuidamos en nuestros procesos.

Debemos valorar el trabajo del agricultor, ya que son quienes trabajan diariamente por los alimentos que tenemos en nuestra mesa. Cuidar que no dejen el campo para buscar una ¨mejor vida ¨en la ciudad, dejando nuestros campos abandonados e incrementando la pobreza en la ciudad, sino más bien, que desde su lugar de trabajo en el campo puedan tener una calidad de vida justa.

Estamos conscientes que este proyecto tomará un tiempo, y esperamos poder contar con el apoyo de entidades gubernamentales y empresas privadas con la misma visión de nosotros.

  • Por todo lo que antecede, vemos que están proyectándose firmemente a conquistar los mercados tanto nacionales como internacionales. ¿Cómo ves esta proyección de cara al escenario que se vislumbra económica y políticamente hablando en este 2020?

Considero que existe preocupación en la mayoría de ecuatorianos por la situación económica y política del país. Como empresarios nos interesa crear estabilidad para poder atraer la inversión extranjera directa, pero no lo podemos hacer mientras nos vean como un riesgo por las políticas económicas del gobierno actual. Al ser un país dolarizado dependemos de nuestras exportaciones.

En el año 2019 los 5 principales productos exportados a la Unión Europea fueron: banano, enlatados de pescado, camarones, flores y cacao. Este año queremos impulsar al arroz como fuente importante de ingreso al país en el mercado internacional europeo.

El riesgo país ha superado 1000 puntos este año por la baja demanda del crudo desde China debido al brote del coronavirus. Esto trae problemas al país cada vez que el precio del petróleo cae por debajo del presupuestado. Por tal razón, debemos abrir nuestros horizontes y aceptar que Ecuador es un país rico en recursos que va más allá del petróleo como para depender solamente de él.

Nuestra empresa está comprometida no solo con la calidad y el servicio de nuestro producto, sino con el crecimiento de nuestra economía, generando plazas de trabajo local que permita mejorar la calidad de vida disminuyendo el desempleo y la inestabilidad económica, que lamentablemente sufren tantas familias en nuestro país. Mantendremos siempre nuestro compromiso abriendo las puertas a todo aquel que pueda aportar con su experiencia o conocimientos para lograr este objetivo que nos hemos propuesto.