Por: Dirección de Estudios CIG
Xavier Andrade / Iván Pisco / Leonard Quinde

Luego de que en 2024 se presentara un escenario poco favorable en términos de desempeño económico para Ecuador (esto reflejado en una caída del Producto Interno Bruto PIB de 2,0%, y un crecimiento de las ventas totales de apenas 2,7%), 2025 presentaba el desafío de sentar las bases para un proceso de recuperación económica, esto bajo el contexto de ciertos factores estructurales persistentes, entre los que destaca la delicada situación fiscal que enfrenta el Estado.

A partir de las últimas cifras oficiales de cuentas nacionales del Banco Central del Ecuador BCE (publicadas en enero-2026), se puede establecer que la economía ecuatoriana efectivamente logró alcanzar en 2025 un proceso adecuado de recuperación económica, teniéndose que entre enero y septiembre de 2025 el PIB se incrementó en 3,3% respecto mismo período de 2024 y en 0,9% respecto mismo período de 2023, lo que permite identificar incluso un proceso de muy moderado crecimiento de la economía.

Hacia el final del 2025 las previsiones de crecimiento económico mejoraron notablemente, por ejemplo, las del BCE pasaron de un crecimiento esperado para 2025 de 2,8% en abril de dicho año, a uno de 3,8% hacia septiembre, mientras que las del Fondo Monetario Internacional FMI pasaron de 1,7% en abril a 3,2% en octubre. Además, ciertos indicadores (entre ellos ventas, comercio exterior e inversiones) invitaban a considerar hacia el final de 2025 la posibilidad de que se superen las expectativas oficiales de crecimiento del BCE, sin embargo, el sector petrolero ha incidido de manera importante en que el resultado de 2025 se mantenga cercano a las previsiones oficiales, teniéndose que entre enero y septiembre de 2025 el PIB petrolero se contrajo en 22,3% (mientras que el PIB no petrolero se incrementó en 7,2% respecto mismo período de 2024, y  en 8,8% respecto mismo período de 2023).

Además, es importante destacar que el crecimiento económico durante 2025 se manifestó a lo largo de las diferentes actividades económicas, lo que evidencia un proceso de recuperación adecuado, pero por otro lado, es necesario enfatizar también en que ciertas actividades económicas todavía se mantienen en una situación delicada, especialmente por reportar niveles de producción por debajo de la línea de recuperación, como es el caso de la construcción (cuyo PIB enero-septiembre 2025 se ubica un 5,5% por debajo de lo registrado en mismo período de 2023), la manufactura de productos no alimenticios (-3,0%), actividades profesionales (-2,2%), información y comunicación (-3,2%), transporte y almacenamiento (-1,4%). Ver cuadro No. 1 y gráfico No. 1

En términos de los componentes del gasto del PIB, el consumo de los hogares registró entre enero y septiembre de 2025 un incremento de 8,7% respecto mismo período de 2024 (y de 6,7% respecto mismo período de 2023, reafirmando las condiciones de moderado crecimiento económico antes observadas), mientras que el componente de inversión, la Formación Bruta de Capital Fijo, registró un incremento de 6,9% (+2,4% respecto enero-septiembre 2023). Tanto el componente de exportaciones como el de importaciones registraron un desempeño favorable, aunque este último registró un crecimiento mucho más acelerado (+15,7% respecto enero-septiembre 2024). Ver cuadro No. 2

Desempeño de ventas

Entre enero y noviembre de 2025 las ventas totales (locales + exportaciones) sumaron USD 232.088 millones, lo que representó un incremento de 9% respecto mismo período de 2024, siendo esta la tasa de crecimiento de ventas que caracterizó a 2025 desde marzo de dicho año, evidenciando así un desempeño favorable y sostenido.

Visto por actividades económicas, el conjunto de actividades primarias se mantienen como las de mayor crecimiento en ventas, con una tasa de +14% respecto enero-noviembre de 2024 (destacando: acuicultura, +20%; agricultura y ganadería, +15%), seguido por la manufactura no petrolera con un crecimiento de 10% (destacando: elaboración de metales comunes y productos de metal, +15%; elaboración de productos alimenticios, +11%; fabricación de productos farmacéuticos, +10%; elaboración de textiles y prendas de vestir, +10%), y la construcción, con un crecimiento de 9%. Ver gráfico No. 2 y 3, y cuadro No. 4.

Desempeño de las exportaciones

Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones no petroleras de Ecuador sumaron USD 26.730 millones, registrándose un incremento de 20% respecto mismo período del año anterior (y luego de un incremento acumulado enero-marzo de 27%, y enero-junio de 21%, lo que evidencia un desempeño estable después del primer semestre).

Visto por tipo de productos, tanto las exportaciones primarias como las industrializadas han mantenido desempeños notables, con tasas de +21% y +12% respectivamente. Visto por productos, entre los de mayor crecimiento constan: camarones (USD 7.685 millones enero-noviembre de 2025; +20% respecto enero-noviembre 2024), cacao (USD 3.811 millones; +37%), banano (USD 3.683 millones; +11%), oro (USD 2.154 millones; +25%), enlatados de pescado (USD 1.706 millones; +13%), concentrado de plomo y cobre (USD 1.537 millones; +42%), elaborados de cacao (USD 446 millones; +91%), productos agrícolas en conserva (USD 256 millones; +15%), elaborados de banano (USD 232 millones; +12%), extractos y aceites vegetales (USD 204 millones; +14%), entre otros.

Visto por destinos geográficos, Estados Unidos se mantiene como el principal mercado para los productos ecuatorianos, con USD 5.998 millones en compras al Ecuador entre enero y noviembre de 2025 (una participación de 22%, y un incremento de 32% respecto enero-noviembre de 2024) (esto a pesar de la situación de sobretasas impuestas desde dicho país), seguido por China (20%; +14%), Países Bajos (6%; +48%), España (4%; +27%), Rusia (4%; +18%), Italia (3%; +23%), Colombia (3%; +4%), Malasia (3%; +62%), Alemania (3%; -9%), y Bélgica (2%; +12%). Ver cuadro No. 4

Desempeño de las importaciones

En años recientes las importaciones habían experimentado cierta tendencia a la baja, teniéndose para el caso de las no petroleras una caída de 3% en 2023, y de 6% en 2024. Entre enero y noviembre de 2025 las importaciones totales sumaron USD 27.948 millones, mientras que las no petroleras sumaron USD 21.842 millones, teniéndose en ambos casos incrementos, de 11% y 15% respectivamente, teniéndose además que el desempeño logrado durante 2025 fue suficiente para recuperar lo cedido en 2023 y 2024 (en el caso de las importaciones no petroleras, el nivel logrado fue superior en 5% respecto lo registrado entre enero y noviembre de 2022).

Tal como se planteó al inicio de este artículo, el buen desempeño durante 2025 fue generalizado, siento esto visible también en el caso de las importaciones, destacando el incremento en compras al exterior de materias primas (+16% respecto enero-noviembre de 2024), y de bienes de capital (+16%), lo que plantea una debida recuperación a nivel de las actividades productivas. Ver cuadro No. 5

Otros indicadores

  • El sistema bancario mantiene su buen desempeño y su incidencia sobre el buen desempeño de la economía. A diciembre-2025, las captaciones (depósitos) del conjunto de bancos privados sumaron USD 60.598 millones (USD 7.536 millones más que en 2024, un incremento de 14%), mientras que las colocaciones (créditos) sumaron USD 48.136 millones (+USD 5.280 millones, +12%). 
  • La inflación se mantuvo moderada, cerrando 2025 con un incremento del Índice de Precios al Consumidor IPC de 1,9% (aunque esta tasa se ubica como la 4ta mayor de los últimos 10 años). Visto por las grandes divisiones de productos, las que mayores incrementos generalizados de precios enfrentaron fueron alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+17% respecto diciembre-2024), salud (+2,9%), bebidas alcohólicas (+1,7%), restaurantes y hoteles (+1,5%), y bienes y servicios diversos (+1,4%). La división de mayor peso dentro de la cesta de referencia del IPC, la de alimentos y bebidas no alcohólicas, reportó una inflación de 1,3%. 
  • En cuanto al mercado laboral, la población con empleo adecuado al cierre de 2025 fue de 3.178.815 personas, lo que significó 348.127 plazas adicionales respecto a diciembre-2024, y que significó además haber superado la barrera prepandemia de 2019 (+32.518 respecto diciembre de dicho año), aunque se mantiene por debajo de 2018 (-83.264), 2017 (-238.668), 2016 (-64.478), 2015 (-308.295), 2014 (-366.987), y 2013 (-149.233). En términos de la Población Económicamente Activa PEA, la población con empleo adecuado a nivel nacional fue del 37%.  

Reflexiones finales

A pesar de que 2025 asentó bases interesantes para pensar en un 2026 propicio para el crecimiento económico, es importante atender a las expectativas de los diferentes actores relacionados a la actividad económica como tal.

Durante 2025 la inversión privada se mantuvo cautelosa durante gran parte de 2025. Más allá de los indicadores macroeconómicos, las decisiones de inversión estuvieron fuertemente influenciadas por factores político-económicos, regulatorios y de seguridad jurídica. En muchos casos, las empresas optaron por estrategias defensivas, priorizando la eficiencia operativa, la reducción de costos y la preservación de liquidez, antes que la expansión de capacidad o la incursión en nuevos proyectos. Esta actitud, si bien racional desde el punto de vista microeconómico, limitó el potencial de crecimiento agregado.

El mercado laboral reflejó también las dinámicas de expectativas de manera clara. Aunque los niveles agregados de empleo no mostraron un deterioro abrupto, la calidad del empleo siguió siendo un desafío estructural. La informalidad y el subempleo continuaron condicionando el ingreso disponible de los hogares, afectando directamente los patrones de consumo. Durante 2025, el consumo interno se caracterizó por una conducta prudente, con hogares más sensibles a variaciones en precios, ingresos y expectativas, y con una marcada preferencia por bienes esenciales y gastos postergables cuidadosamente administrados.

En el plano financiero, el acceso al crédito mostró señales mixtas. Mientras ciertos segmentos lograron mantener líneas de financiamiento operativas, otros enfrentaron condiciones percibidas como restrictivas, tanto en términos de tasas como de plazos. Esta situación reforzó la cautela empresarial y limitó la capacidad de apalancamiento para proyectos productivos, especialmente en pequeñas y medianas empresas.

A las condiciones a cierre de año se sumaron, ya en enero de 2026, una serie de acontecimientos y señales tempranas que comenzaron a configurar el nuevo escenario. Anuncios iniciales de política económica, ajustes administrativos y movimientos en el ámbito político marcaron el arranque del año, aunque su impacto real sobre la actividad económica todavía resulta difícil de precisar. Al cierre de la presente edición se mantiene la expectativa respecto a un nuevo listado de subpartidas sujetas a una tarifa preferencial del Impuesto de Salida de Divisas (existiendo preocupación ante una posible reducción del número de subpartidas, principalmente materias primas, favorecidas), además de los hechos que se deriven de la aplicación de una sobre tasa arancelaria a importaciones procedentes de Colombia.

El inicio de 2026 encuentra así a Ecuador en una posición ambivalente. Por un lado, la economía no arrastra desequilibrios extremos ni enfrenta una crisis abierta, por lo contrario, se encuentra orientada hacia un proceso de crecimiento; por otro, carece aún de motores claros que impulsen una fase de crecimiento sostenido. Los avances logrados en términos de orden macroeconómico y disciplina fiscal conviven con una estructura productiva que demanda transformaciones más profundas y con un entorno político-económico donde la estabilidad sigue siendo una condición necesaria, pero no suficiente, para activar inversión, empleo y productividad.