Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU es el No. 5, que busca lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas. Desde tu experiencia como empresaria, ¿cuál es tu visión sobre este objetivo y cómo contribuyes a su cumplimiento tanto en lo profesional como en lo personal?
Desde mi experiencia como empresaria, he visto cómo las mujeres impactan positivamente en el entorno laboral. No solo destacan por su capacidad y compromiso, sino también por ese don humano que aporta empatía, resiliencia y una visión integral. Su habilidad natural para ser multitask hace que las organizaciones sean más productivas y humanas.
En lo personal, siento un profundo compromiso por llevar este mensaje más allá de mi empresa. Creo que el empoderamiento debe comenzar desde la niñez. Es fundamental enseñar a las niñas que tienen las mismas oportunidades y capacidades que cualquiera y que pueden ser líderes, científicas o presidentas, construyendo su camino con preparación, esfuerzo y confianza.

También debemos educar a los niños en igualdad y respeto. Como madre de un hijo varón, siento la responsabilidad de inculcarle esa mentalidad equitativa.
Ver a padres activos en la crianza es un gran paso hacia una sociedad más justa. Las mujeres hemos demostrado que es posible liderar una empresa y ser madres presentes sin tener que elegir un rol u otro, ya que ambas facetas pueden coexistir con organización, pasión y amor, sin renunciar a ninguno de nuestros sueños.

La brecha de género sigue siendo una realidad en distintos sectores, pese a estudios del Fondo Monetario Internacional que señalan que la igualdad de condiciones en el mercado laboral generaría un gran impacto en la productividad y el crecimiento económico global. ¿Cómo promueven en tu empresa la equidad de género y la igualdad de oportunidades laborales?
En Mastercobranzas, la igualdad de género es una práctica diaria, no solo un objetivo. Las plazas se asignan por capacidades y méritos, nunca por género. Este enfoque nos ha permitido construir un equipo donde el 50% está compuesto por mujeres, logrado de forma totalmente orgánica. Nos enorgullece crear un espacio donde el talento es el factor determinante.
Pero la equidad va más allá de cumplir con cuotas. Se trata de romper paradigmas y garantizar que todos tengan igualdad de oportunidades. Las mujeres en nuestro equipo no solo ocupan roles estratégicos, sino que también participan activamente en la mesa de toma de decisiones. Sabemos que la diversidad de pensamiento fortalece la creatividad, la resiliencia y la productividad.
La equidad no solo beneficia a las mujeres, sino a toda la organización. Hombres y mujeres trabajamos en conjunto, complementando perspectivas y construyendo una cultura más inclusiva, fuerte y exitosa.

El liderazgo femenino ha cobrado mayor relevancia en los últimos años, pero aún hay sectores donde la presencia de mujeres en cargos directivos es limitada. ¿Cuáles crees que son las claves para fortalecer el liderazgo de las mujeres en el mundo empresarial?
Un liderazgo equilibrado fortalece la toma de decisiones y mejora el rendimiento general.
La diversidad de pensamiento es clave. Las mujeres aportan experiencias únicas y enfoques colaborativos que amplían el panorama estratégico, reducen sesgos y generan soluciones más creativas e inclusivas. Además, su enfoque empático fomenta entornos laborales más saludables y motivadores, impactando directamente en la productividad y retención de talento.
En muchos sectores, las mujeres representan una parte significativa de los consumidores. Tener líderes femeninas facilita entender mejor sus necesidades, permitiendo crear productos y servicios más alineados al mercado.
Incluir a mujeres en espacios de decisión no solo impulsa el crecimiento empresarial, sino también inspira a las nuevas generaciones. Ver a mujeres liderando envía un mensaje claro: es posible romper barreras y alcanzar puestos de liderazgo.
Fortalecer el liderazgo femenino requiere reconocer estas ventajas, crear espacios equitativos y animar a más mujeres a alzar la voz y demostrar su potencial. Solo así construiremos un mundo empresarial más inclusivo y exitoso.
¿Qué acciones consideras esenciales para derribar las barreras que impiden el crecimiento profesional de las mujeres y fomentar su desarrollo?
Desde mi experiencia, se requiere un enfoque integral que combine autoconfianza, mentoría y entornos laborales inclusivos.
Fortalecer la confianza y autovaloración: Muchas veces, las barreras más difíciles son las que nosotras mismas construimos. El síndrome del impostor y el miedo al fracaso pueden limitarnos, por eso debemos creernos capaces, alzar la voz con seguridad y aceptar que los errores son parte del camino al éxito. Fomentar espacios donde las mujeres puedan expresarse y aprender sin miedo al juicio es clave para avanzar.
Mentoría y redes de apoyo: Nadie crece sola. Contar con redes de apoyo, mentores y espacios donde compartir experiencias marca una gran diferencia. En mi trayectoria, el acompañamiento de otras líderes ha sido clave para superar desafíos y seguir creciendo. Estos espacios permiten aprender, inspirarse y sentirse acompañada en el camino. Por eso, creo firmemente en la importancia de guiar y apoyar a las futuras generaciones.
Entornos inclusivos y políticas equitativas: Las empresas juegan un papel crucial, donde las oportunidades se basen en capacidades y méritos, no en género. Esto implica procesos justos y claros de selección y promoción, y una cultura organizacional que valore la diversidad de pensamiento y experiencia.
A lo largo de tu trayectoria, ¿cuáles consideras que han sido tus logros más significativos como empresaria y líder?
Más allá de los números, mis mayores logros son aquellos que han dejado huellas en las personas y la sociedad.
Construir Mastercobranzas desde cero es uno de los hitos más importantes de mi vida. Ver cómo un sueño se transformó en una empresa sólida que genera empleo a más de 100 familias es motivo de gran orgullo.
También valoro profundamente haber liderado con propósito. Creo que el éxito no se mide solo por los resultados financieros, sino por la calidad humana que existe dentro de la organización. No solo trabajamos por objetivos, también cultivamos relaciones auténticas y promovemos el bienestar integral.
Uno de mis mayores desafíos y logros ha sido equilibrar mi rol de madre y empresaria. Liderar una empresa sin dejar de ser una madre presente y amorosa me ha enseñado que, con amor, organización y propósito, es posible lograrlo todo. Mi hijo ha sido mi motor, y ser un ejemplo para él es uno de mis mayores orgullos.
Convertirme en una líder inspiradora también ha sido un logro significativo. Ver cómo mi experiencia motiva a otros a crecer y superarse me impulsa a seguir dando lo mejor de mí.
Y, sobre todo, nada de esto habría sido posible sin la guía y fuerza que encuentro en Dios. Mi fe ha sido mi refugio en los desafíos y la luz que guía cada paso que doy.