Por: Carlos Jurado Peralta
Todos hablan de cómo la IA generativa está “revolucionando la creatividad”, pero nadie habla de por qué, en tu empresa, solo genera lugares comunes.
Leemos artículos fascinantes sobre cómo la IA crea arte, música o textos persuasivos, sin embargo, cuando las empresas intentan aplicarla, se encuentran con resultados planos, alucinaciones o contenido que “suena a robot”.
El problema no es la IA. El problema es la materia prima.
La creatividad requiere contexto, no solo algoritmos
Explicar cómo funcionan las Redes Generativas Adversarias (GANs) es interesante para los técnicos, pero irrelevante para el negocio si no entendemos un principio básico: la IA no crea de la nada; la IA reconfigura lo que ya conoce.
Si tu sitio web, tu base de conocimientos y tu huella digital tienen una arquitectura “sucia” (como el 99% de la web actual), la IA no tiene de dónde extraer los matices necesarios para ser verdaderamente “creativa” con tu marca.
Innovación vs. Repetición
Los “improvisados” te venderán la IA como una máquina mágica de innovación. La realidad técnica es otra:
- Si la IA se alimenta de datos estructurados y validados (Vía herramientas de certificación y orden), puede encontrar patrones ocultos y generar innovación real.
- Si se alimenta de ruido (la web estándar de hoy), solo generará repetición estadística.
El verdadero desafío ético y técnico
Más allá de los debates sobre derechos de autor (que son válidos), el desafío inmediato para las industrias es técnico: ¿Cómo preparamos nuestro entorno digital para que la IA deje de “alucinar” y empiece a “crear” con precisión?
El futuro creativo no pertenece a quienes mejor usen el chat, sino a quienes mejor estructuren la información que lo alimenta.