Por: Miriam Orbea B.
Directora Ejecutiva CEER

Durante décadas, el crecimiento empresarial se midió en términos puramente económicos, bajo un modelo Business as usual centrado en producir más al menor costo posible en un determinado nivel de calidad. Hoy, sin embargo, los desafíos globales —crisis climática, escasez de recursos, pérdida de biodiversidad, regulaciones más estrictas y consumidores informados— exigen un cambio de paradigma: pasar de minimizar impactos negativos a generar un impacto positivo neto, en el que las empresas contribuyan activamente a regenerar los ecosistemas y fortalecer el bienestar social.

La sostenibilidad como propuesta de valor

La sostenibilidad ha pasado de ser una tendencia a convertirse en una estrategia de negocio que impulsa la competitividad y abre nuevas oportunidades. Los inversionistas, consumidores y cadenas de suministro valoran a las empresas que integran criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en su gestión.

Los estándares del Global Reporting Initiative (GRI) orientan esta transición, promoviendo la medición y comunicación de resultados en ámbitos como el uso eficiente de energía (GRI 302), agua (GRI 303), emisiones (GRI 305), residuos (GRI 306), seguridad y bienestar laboral (GRI 403, 405) y ética empresarial (GRI 205, 207).

Adoptar estas prácticas no solo mejora la reputación y acceso a mercados o financiamiento verde, sino que también fortalece la eficiencia operativa, reduce riesgos y promueve la innovación. La sostenibilidad es, por tanto, una fuente real de valor para las empresas que la incorporan en su modelo de negocio.

De la medición a la acción

El primer paso para generar estrategias sostenibles es conocer la propia huella: entender cuánta energía, agua y materia prima se utiliza, y cómo estos recursos pueden gestionarse con mayor eficiencia. Este proceso permite identificar riesgos, oportunidades y definir metas medibles de mejora continua alineadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En el Centro Ecuatoriano de Eficiencia de Recursos y Producción más Limpia (CEER) se ha acompañado a decenas de industrias en esta ruta de transformación, integrando la sostenibilidad como una práctica tangible que genera beneficios ambientales y económicos.

Casos que demuestran resultados

A través del programa GREENPYME, implementado con el apoyo de la Corporación Interamericana de Inversiones, el CEER realizó auditorías energéticas en más de 30 empresas industriales, identificando 139 oportunidades de mejora que permitieron reducir el consumo de energía, agua y combustibles, evitando más de 2 400 toneladas de CO₂eq al año

En el sector de alimentos y bebidas, a través de un Acuerdo de Producción Limpia (APL) se impulsó la aplicación de prácticas de eficiencia de recursos en 11 plantas industriales. Los resultados fueron contundentes: 31,9% de ahorro de agua, 26% de reducción en consumo energético y una disminución de 4 900 toneladas de CO₂ equivalentes, lo que representa haber plantado más de 80 000 árboles.

Estos resultados demuestran que la sostenibilidad es una inversión estratégica que mejora la competitividad y resiliencia empresarial.

Construyendo estrategias de impacto positivo

La experiencia del CEER demuestra que la sostenibilidad no se logra con acciones aisladas, sino a través de una estrategia empresarial integral que vincule los objetivos ambientales y sociales con la rentabilidad y el posicionamiento competitivo. Las empresas que avanzan hacia modelos de impacto positivo neto lo hacen mediante cuatro ejes clave:

  1. Eficiencia de recursos y energía: optimizar procesos productivos mediante tecnologías limpias, sistemas de gestión de energía (ISO 50001) y modelos de economía circular que reduzcan costos operativos y dependencia de insumos no renovables.
  2. Gestión de riesgos ambientales y sociales: incorporar criterios ASG en la planificación y en la cadena de valor, anticipando riesgos regulatorios, reputacionales y financieros, y fortaleciendo la confianza de inversionistas y clientes.
  3. Transparencia y medición de resultados: establecer indicadores de desempeño alineados con los estándares GRI y con objetivos basados en ciencia, para demostrar avances reales y fortalecer la credibilidad frente al mercado.
  4. Innovación y alianzas estratégicas: fomentar la colaboración entre empresas, gremios y organismos técnicos para desarrollar soluciones conjuntas, acceder a financiamiento verde y acelerar la transición hacia una industria baja en carbono y más competitiva.

En conjunto, estos ejes permiten transformar la sostenibilidad en una oportunidad tangible, capaz de generar eficiencia, atraer inversiones y consolidar relaciones de largo plazo con clientes y comunidades.

Conclusión

El futuro de la industria pertenece a las empresas que entienden que la sostenibilidad no es solo reducir impactos, sino dejar una huella positiva. Las que actúan hoy, innovando, midiendo y comunicando con transparencia, no solo protegen el planeta: crean valor duradero para sus negocios y para la sociedad.

Desde el Centro Ecuatoriano de Eficiencia de Recursos y Producción más Limpia, reafirmamos nuestra misión de ser aliados estratégicos del sector industrial en su transición hacia un futuro sostenible, circular y bajo en emisiones, convencidos de que producir y conservar es posible.

Los invitamos a revisar nuestra página web y a utilizar nuestros aplicativos como la Calculadora de Circularidad o Gap Análisis ISO 50001, en www.ceer.ec