“Creo que encontrar un equilibrio entre la vida familiar y la vida profesional es uno de los mayores desafíos cuando se ocupa un cargo de alta responsabilidad”

En un entorno empresarial cada vez más competitivo, ¿qué papel crees que juega la perspectiva femenina a la hora de innovar y tomar decisiones estratégicas?

Sin duda alguna la perspectiva de las mujeres en las empresas es de suma importancia, y eso se ve reflejado en los cargos que ocupamos actualmente.

Aún recuerdo el día que comencé a trabajar en Reysac, hace ya 26 años. Al ser una empresa familiar, mi papá Xavier Durán Dyer, me dio la oportunidad de poder trabajar junto con él y mi abuelito Jorge Durán Wauge (†), a quien recuerdo con mucho amor y respeto, fundador de la fábrica, en aquella época yo daba mis primeros pasos en el mundo empresarial y con el tiempo pude aprender muchísimo de su experiencia, ellos más que nadie conocen el negocio en todas sus etapas y procesos, y he venido creciendo profesionalmente en la empresa en distintas áreas, por eso siempre estaré muy agradecida con ellos.

Para mí y mis hermanos, es un desafío constante continuar este legado, ya que somos la tercera generación, en abril cumpliremos 84 años siendo lideres en el mercado y orgullosamente puedo decir que fiel a nuestros valores, hemos dado empleo a muchas familias, capacitado constantemente al personal para que siga desarrollándose, así como también logramos convertirnos en aliados estratégicos para nuestros clientes, para poder crecer juntos en todas sus necesidades, y continuamos innovando para ser más competitivos y brindarles la mejor opción que hay en el mercado.

Actualmente en Reysac, cada vez somos más mujeres ocupando posiciones de alta gerencia y dirección en áreas claves como Gestión de Talento Humano, Ventas, Seguridad, Calidad, Comercio Exterior, Logística y Finanzas. Esto solo demuestra el compromiso que tenemos de inclusión y de que valoramos mucho la participación de las mujeres en estas áreas, donde somos las que tomamos decisiones estratégicas para lograr impulsar la innovación, la eficiencia y la excelencia en el servicio a nuestros clientes.

 Las mujeres suelen enfrentar mayores exigencias al equilibrar vida personal y liderazgo corporativo. ¿Qué aprendizajes has obtenido sobre la gestión de ese balance y cómo lo aplicas hoy?

Creo que encontrar un equilibrio entre la vida familiar y la vida profesional es uno de los mayores desafíos cuando se ocupa un cargo de alta responsabilidad, y más aún cuando se trabaja dentro de una empresa familiar. Con el tiempo he aprendido que el balance no significa repartir el tiempo en partes iguales, sino tener muy claras las prioridades y actuar con coherencia respecto a lo que realmente valoramos.

En Reysac hemos trabajado mucho en fortalecer nuestro gobierno corporativo y en establecer un protocolo familiar. Esto nos ha ayudado a definir roles, responsabilidades y espacios de decisión claros. Aprender a separar lo empresarial de lo personal no significa tomar distancia de la familia, sino crear orden y respeto en las decisiones. Gracias a esto podemos analizar los temas de la empresa con objetividad, sin perder la armonía que es tan importante en una familia.

En lo personal, mi familia siempre ha sido mi prioridad. Procuro estar presente en los momentos importantes y compartir tiempo de calidad con mis hijos, porque sé que esos momentos pasan muy rápido. Creo firmemente que el liderazgo no solo se ejerce dentro de una organización, también se ejerce en casa. Nuestros hijos observan cómo enfrentamos los retos, cómo tomamos decisiones y cómo asumimos nuestras responsabilidades, y en ese sentido somos su principal ejemplo.

Con los años he entendido que el verdadero equilibrio no consiste en sacrificar una parte de la vida por la otra, sino en construir una vida con propósito. El trabajo es muy importante y requiere compromiso, pero la familia es el lugar donde encontramos sentido y estabilidad. Al final, el tiempo es nuestro recurso más valioso, y el verdadero balance está en saber dedicarlo con intención tanto a nuestro trabajo como a las personas que más amamos.

La cultura organizacional es clave para la igualdad. ¿Cómo construyes un ambiente en el que las mujeres puedan desarrollarse, liderar y sentirse seguras al expresar su visión?

Creo que la cultura organizacional se construye todos los días, a través de la confianza, la escucha y el respeto por las personas. En nuestra empresa hemos trabajado mucho en fortalecer la comunicación interna, porque estamos convencidos de que cuando las personas se sienten escuchadas, también se sienten valoradas.

Con ese objetivo creamos un programa que se llama “Tejiendo Confianza”, en el que invitamos a colaboradores de diferentes áreas de la empresa a compartir sus experiencias, expresar sus ideas y contarnos cuáles son sus necesidades o inquietudes. Estos espacios nos permiten acercarnos más a nuestro equipo, conocer distintas perspectivas y, sobre todo, generar un ambiente donde todos puedan sentirse cómodos para opinar y proponer mejoras. Muchas de esas ideas han sido muy valiosas para la empresa, porque cuando las personas participan activamente en la construcción de la organización, todos crecemos.

En el área financiera que lidero, la mayoría del equipo está conformado por mujeres, y para mí es muy importante que cada una de ellas sienta que tiene un espacio para desarrollarse y aportar. Siempre trato de mantener una puerta abierta para escuchar sus ideas y acompañarlas en los desafíos que enfrentamos día a día. Creo que el liderazgo también implica generar confianza para que las personas puedan expresar su visión con seguridad y sentirse parte de las decisiones.

Estoy convencida de que en una organización no solo crece el líder, crece todo el equipo cuando existe colaboración, respeto y un propósito compartido. Cuando las mujeres encuentran un entorno donde se sienten valoradas y apoyadas, su talento se potencia y su liderazgo florece de manera natural.

En tu trayectoria, ¿qué momentos consideras decisivos para romper barreras y avanzar hacia posiciones de liderazgo?

Creo que, muchas veces, las barreras más grandes no siempre están afuera, sino en las dudas que uno mismo puede tener. En muchos momentos de la carrera profesional es común pensar que todavía falta más experiencia, más preparación o más tiempo para asumir mayores responsabilidades. Sin embargo, con los años he aprendido que cuando se nos brinda una oportunidad dentro de una organización, generalmente es porque alguien ha visto en nosotros las capacidades necesarias para asumir ese desafío.

En mi experiencia, avanzar hacia posiciones de liderazgo ha sido un proceso que se ha construido paso a paso, con mucho aprendizaje, dedicación y también con la confianza que otras personas depositaron en mí. Un momento decisivo es cuando uno empieza a creer en su propia capacidad de liderar, de aportar ideas y de tomar decisiones que pueden influir positivamente en el crecimiento de un equipo o de una empresa.

Para mí, el liderazgo está muy ligado a la capacidad de trabajar con las personas. Mantener una comunicación abierta y respetuosa con el equipo, con los colegas y con quienes dirigen la organización es fundamental. Las ideas deben poder expresarse y discutirse, siempre con la mirada puesta en encontrar oportunidades de mejora y de crecimiento para la empresa.

También creo que el liderazgo no llega de un día para otro. Es el resultado de años de esfuerzo, de aprendizaje constante y de compromiso con el trabajo. Con el tiempo, la experiencia y la dedicación comienzan a ser reconocidas, y es ahí cuando uno entiende que cada desafío, cada etapa y cada sacrificio han sido parte del camino para llegar a asumir mayores responsabilidades.

Desde mi perspectiva, romper barreras también significa animarse a confiar en uno mismo y a asumir los retos con convicción. Cuando una mujer cree en su capacidad y se atreve a dar ese paso, no solo avanza en su propio camino, sino que también abre puertas para que otras mujeres puedan hacerlo.

 Si pudieras enviar un mensaje a las mujeres que hoy aspiran a liderar en el mundo empresarial, ¿cuál sería la reflexión más valiosa que compartirías?

El mensaje que me gustaría compartir, es que confíen en ellas mismas. Muchas veces dudamos de nuestras capacidades o pensamos que aún no estamos listas, pero la intuición, cuando está acompañada de preparación y valores claros, nos guia por el camino correcto.

También creo que es muy importante ser fiel a los propios valores y mantener la perseverancia frente a los desafíos. El liderazgo no es algo que llega de inmediato; es el resultado de la constancia, del aprendizaje y de la capacidad de seguir adelante incluso en momentos difíciles. Cuando uno tiene claro lo que quiere lograr, cada paso, por pequeño que parezca, va construyendo ese camino.

Cada nuevo año también representa una oportunidad para reflexionar sobre hacia dónde queremos ir, cuáles son nuestros objetivos y qué propósito queremos darle a nuestro trabajo y a nuestra vida. En esa visión es importante integrar tanto el desarrollo profesional como el personal, porque el verdadero crecimiento ocurre cuando ambos aspectos avanzan en armonía.

En lo personal, una de mis mayores satisfacciones es sentir que mi trabajo aporta valor y que los resultados de la empresa reflejan el esfuerzo de todo un equipo comprometido. Saber que juntos podemos construir algo que genera oportunidades para muchas personas es, sin duda, una gran motivación.

Como decía Eleanor Roosevelt: “El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.”
Estoy convencida de que cuando una mujer confía en sí misma y lidera con valores, esfuerzo y propósito, puede transformar no solo una empresa, sino también inspirar a otras mujeres a seguir ese mismo camino.