“La confianza se contruye con experiencia, con errores y con decisiones tomadas en momentos donde no siempre tenemos total certeza”
En un entorno empresarial cada vez más competitivo, ¿qué papel crees que juega la perspectiva femenina a la hora de innovar y tomar decisiones estratégicas?
En el sector en el que trabajo, que es el de la decoración y el mobiliario, la perspectiva femenina ha sido clave. Nuestro equipo en oficina está conformado completamente por mujeres, pero lideramos a un equipo operativo que en su mayoría está compuesto por hombres: carpinteros, instaladores y personal de producción.
Al inicio fue un reto. Tuvimos que encontrar la forma de adaptarnos y de construir una dinámica de trabajo en la que todos entendieran que estamos persiguiendo el mismo objetivo. Más que imponer una estructura, se trató de generar confianza, comunicación y demostrar que nuestro liderazgo busca ordenar procesos, sacar adelante el negocio y trabajar realmente como un equipo.
En decoración, por ejemplo, la base de todo es entender profundamente al cliente: cómo vive, qué necesita en su espacio, qué lo hace sentir cómodo o identificado con su entorno.
Las mujeres solemos tener una sensibilidad muy fuerte hacia esos detalles, y eso nos permite tomar decisiones estratégicas más conectadas con la experiencia del cliente. Al final, esa capacidad de entender mejor a quien está al otro lado del proyecto se convierte en una ventaja competitiva real.
Las mujeres suelen enfrentar mayores exigencias al equilibrar vida personal y liderazgo corporativo. ¿Qué aprendizajes has obtenido sobre la gestión de ese balance y cómo lo aplicas hoy?
Creo que las mujeres muchas veces sentimos que tenemos que cumplir con todo: ser buenas madres, buenas empresarias, buenas líderes. Son muchos roles al mismo tiempo, y todos son importantes.
En mi caso, uno de los aprendizajes más grandes ha sido entender que, aunque las mujeres tenemos una gran capacidad para hacer muchas cosas a la vez, también es fundamental reconocer nuestras prioridades. Ser mamá, por ejemplo, es un rol en el que para mí no existe la opción de fallar. Es una responsabilidad muy importante y una parte central de mi vida.
Al mismo tiempo, ser emprendedora y liderar un negocio exige muchísima energía y enfoque. Algo que me costó aprender, pero que hoy considero clave, es la importancia de delegar. Rodearme de un buen equipo de trabajo, confiar en las personas con las que trabajo y construir un equipo que entienda la visión del negocio ha sido fundamental.
Cuando logras formar un equipo sólido, que puede tomar decisiones y avanzar sin depender de ti en todo momento, puedes concentrarte realmente en aquello en lo que aportas más valor. Para mí, ese ha sido uno de los mayores aprendizajes para poder equilibrar la vida personal con el liderazgo empresarial.
La cultura organizacional es clave para la igualdad. ¿Cómo construyes un ambiente en el que las mujeres puedan desarrollarse, liderar y sentirse seguras al expresar su visión?
Hace un poco más de un año tuve la oportunidad de ser gerente general de una multinacional y de arrancar prácticamente desde cero la operación de la empresa. Esa experiencia me enseñó muchísimo sobre procesos, estructura organizacional y, sobre todo, sobre cómo se construyen modelos visibles de liderazgo dentro de un equipo.
Un buen equipo y un buen ambiente laboral hacen la diferencia. Cuando trabajas con personas que entienden la visión, que respetan el liderazgo y que valoran el aporte de cada miembro del equipo, se genera un espacio mucho más seguro para opinar, proponer ideas y tomar decisiones.
También creo mucho en el ejemplo. El liderazgo visible es fundamental. Cuando otras mujeres ven que es posible dirigir, tomar decisiones estratégicas y liderar equipos grandes, automáticamente se rompe una barrera mental. Al final, la cultura organizacional se construye no solo con procesos, sino con la forma en que los líderes actuamos todos los días, inclusive en nuestra vida personal.
En tu trayectoria, ¿qué momentos consideras decisivos para romper barreras y avanzar hacia posiciones de liderazgo?
En mi caso, los momentos decisivos muchas veces han sido momentos incómodos. Creo que el liderazgo muchas veces nace justamente en esas situaciones donde hay incertidumbre y tienes que tomar decisiones sin tener todas las respuestas.
Uno de esos momentos fue durante la pandemia. Como muchos, estábamos tratando de entender qué iba a pasar con nuestros negocios y con nuestras vidas. A mí me tocó replantear lo que estaba haciendo, escuchar mucho más al cliente y observar con atención qué estaba cambiando a nuestro alrededor.
Muchas veces las señales están ahí, el camino incluso puede estar bastante claro, pero como líderes tenemos que saber escuchar y entender cuándo es el momento correcto para tomar una decisión y arriesgarnos.
No siempre te sientes lista, y creo que eso es algo importante de reconocer. Romper una barrera no siempre es un gran evento; a veces es simplemente una conversación interna donde decides avanzar hacia una posición de liderazgo, incluso cuando todavía sientes que te falta aprender mucho.
Y en ese proceso hay algo que para mí ha sido fundamental: apoyarte en un buen equipo. Tener personas en quienes confiar, que compartan la visión y que te acompañen en la ejecución, hace una gran diferencia. Para mí, esa es una parte esencial del liderazgo: entender que los logros no son individuales, sino el resultado de un equipo sólido trabajando en la misma dirección.
Si pudieras enviar un mensaje a las mujeres que hoy aspiran a liderar en el mundo empresarial, ¿cuál sería la reflexión más valiosa que compartirías?
Que no tengan miedo y que no esperen una validación externa para comenzar a liderar. Muchas veces creemos que primero tenemos que saberlo todo o sentirnos completamente preparadas, y la realidad es que el liderazgo también se construye en el camino.
Sean curiosas, preparence y autoformence. Hoy tenemos acceso a muchísima información y herramientas para seguir creciendo, pero también es importante entender que nunca vamos a tener todas las respuestas antes de empezar.
Hay que atreverse, arriesgarse y confiar en una misma. La confianza se construye con experiencia, con errores y con decisiones tomadas en momentos donde no siempre tenemos total certeza.
Y por último y lo más importante, el camino hacia el liderazgo se vuelve mucho más sólido y sostenible con el apoyo de tu familia y la guía de Dios; esas son tus herramientas más valiosas.