“Estoy convencida de que liderar con el ejemplo, respetando este balance entre bienestar y crecimiento, fortalece el compromiso de nuestra gente”

En un entorno empresarial cada vez más competitivo, ¿qué papel crees que juega la perspectiva femenina a la hora de innovar y tomar decisiones estratégicas?

Más que un tema de equidad, estoy convencida de que la perspectiva femenina es hoy una ventaja competitiva estratégica. Las mujeres aportamos una visión integradora que permite analizar los desafíos desde múltiples ángulos, combinando la agilidad que el negocio exige con una alta capacidad de empatía y resiliencia. Esta dualidad es clave para la toma de decisiones; nos permite ir más allá de la solidez del desempeño económico, enfocándonos en la sostenibilidad del valor generado a través del bienestar de las personas y la salud de la cultura organizacional.

Cuando potenciamos el talento femenino en todos los niveles de la compañía —desde las líneas de operación hasta los comités ejecutivos—, la innovación se vuelve más auténtica. Nuestra capacidad para gestionar la complejidad y liderar equipos colaborativos crea entornos donde las ideas fluyen con mayor libertad y donde nos atrevemos a cuestionar el statu quo desde una sensibilidad distinta. Al final del día, se trata de decidir con agilidad bajo presión sin perder la esencia humana; integrar esa visión en la estrategia es lo que hace que una compañía no solo compita en el mercado, sino que logre trascender.

Las mujeres suelen enfrentar mayores exigencias al equilibrar vida personal y liderazgo corporativo. ¿Qué aprendizajes has obtenido sobre la gestión de ese balance y cómo lo aplicas hoy?

Mi gran aprendizaje ha sido entender que el balance no es una fórmula rígida, sino una integración consciente. Dentro de mis prioridades más relevantes está mi familia; ellos son el motor que me sostiene y que motiva constantemente. He aprendido que establecer límites saludables, incluyendo espacios sagrados para el descanso, el autocuidado y la diversión,  consciente de que no es un lujo, sino una necesidad estratégica para mantener la claridad mental y la capacidad de decidir con acierto en entornos de alta presión.

También dedico tiempo para fortalecer mi espiritualidad, esto me permite  equilibrar mis emociones, encontrar serenidad y recordar el propósito profundo detrás de cada una de mis acciones antes de sumergirme en el ritmo corporativo. Hoy aplico un liderazgo basado en la convicción de que, cuando cuidamos nuestra paz interior, habilitamos una cultura donde florecen la creatividad y la productividad.

Para liderar equipos de alto rendimiento, es fundamental construir entornos basados en la confianza, lo que nos permite delegar y empoderar de verdad. Estoy convencida de que liderar con el ejemplo, respetando este balance entre bienestar y crecimiento, fortalece el compromiso de nuestra gente. Al final, se trata de construir carreras sostenibles y liderazgos más conscientes, donde estar en paz con nuestras prioridades personales sea la base sólida para alcanzar cualquier meta corporativa.

La cultura organizacional es clave para la igualdad. ¿Cómo construyes un ambiente en el que las mujeres puedan desarrollarse, liderar y sentirse seguras al expresar su visión?

Tengo la firme convicción de que la igualdad no se decreta; se construye con coherencia y espacios de confianza real. En Nestlé, la equidad y el balance de género son parte esencial de nuestro ADN. Un ejemplo tangible es nuestro Comité de Dirección, donde las mujeres ya ocupamos el 35% de las posiciones, enviando un mensaje claro sobre el alcance y la capacidad de nuestro liderazgo.

Me apasiona liderar iniciativas que impulsen el talento en todos los niveles, empezando por nuestras operadoras en las fábricas. Admiro profundamente su resiliencia: esa capacidad única para gestionar turnos rotativos con excelencia técnica y, al mismo tiempo, liderar sus hogares con la misma entrega. Ser una embajadora en este entorno significa, ante todo, tender puentes. Por ello, impulsamos programas de mentoría que conectan a jóvenes profesionales con líderes de trayectoria, asegurando que su crecimiento no solo sea constante, sino que se fortalezca con el tiempo.

Creo firmemente en una cultura de puertas abiertas y diálogo continuo, donde planificamos el desarrollo de cada persona con un propósito claro. Al final, veo la igualdad como un motor de valor compartido: al potenciar las capacidades de nuestras mujeres, no solo fortalecemos a la compañía, sino que construimos una sociedad más justa. Cuando una mujer se siente segura, valorada y respaldada, su potencial para transformar la industria es, sencillamente, imparable.

En tu trayectoria, ¿qué momentos consideras decisivos para romper barreras y avanzar hacia posiciones de liderazgo?

Considero que los momentos más decisivos han sido aquellos donde tuve la valentía de tomar decisiones estratégicas en situaciones críticas de la operación, demostrando que la capacidad técnica debe ir siempre acompañada de una visión integral y de negocio. A lo largo de estos 25 años, en espacios tradicionalmente liderados por hombres, me enfoqué en ir abriendo camino con resultados y autenticidad, permitiendo que mi voz fuera escuchada con respeto.

En este proceso, saber escuchar con humildad los consejos de quienes tenían más experiencia fue clave; esa apertura para aprender de los demás me permitió evolucionar y asumir riesgos con mayor seguridad.

Este crecimiento se vio profundamente potenciado por mi trayectoria internacional, ya que la mitad de mi carrera la he desarrollado fuera de mi país. Un hito fundamental fue mi etapa de expatriación en Suiza; la compañía confió en mi potencial para este reto y, aunque el miedo a lo desconocido estaba presente, decidí abrazar la oportunidad con optimismo. 

Vivir lejos de mi familia, adaptarme a una cultura distinta y liderar en un idioma que no era el mío, fueron experiencias que transformaron mi vida. Más allá del éxito profesional, atesoro el aspecto humano: allí conocí a personas maravillosas que me acompañaron con calidez y que me enseñaron que, con tesón y disciplina, no existen fronteras imposibles.

Hoy, desde el Comité de Dirección, entiendo que cada barrera superada fue necesaria para demostrarme a mí misma todo lo que se puede lograr cuando se cree en el propio talento.

Si pudieras enviar un mensaje a las mujeres que hoy aspiran a liderar en el mundo empresarial, ¿cuál sería la reflexión más valiosa que compartirías?

Me gustaría empezar destacando que mi madre ha sido siempre mi mayor fuente de inspiración y admiración; de ella aprendí que la verdadera fortaleza reside en la constancia. Ella me repetía todos los días una frase que marcó mi camino: ‘El esfuerzo constante hace la perfección’. Esas palabras resonaron en mi cabeza desde niña y hoy, con la perspectiva que me da la experiencia, reflexiono sobre la profunda verdad que encierran. Si bien hoy entiendo que la perfección humana no existe, puedo dar testimonio de que el trabajo duro, constante, disciplinado y enfocado tiene el poder de llevarnos mucho más lejos de lo que jamás imaginamos.

Mi mensaje para las mujeres que aspiran a liderar es que confíen plenamente en su capacidad, pero que nunca dejen de lado la humildad para aprender de los demás. El liderazgo no se trata de tener todas las respuestas, sino de tener la valentía de buscarlas, de levantar la mano y de ocupar espacios con la seguridad de que nuestra visión es necesaria para que la industria evolucione. No intenten encajar en moldes ajenos; el mundo empresarial hoy busca autenticidad y resiliencia. Recuerden que cuando el talento se acompaña de integridad y valores, los resultados no solo llegan, sino que trascienden. Sueñen con propósito y trabajen con convicción, porque cada paso que damos hoy abre una puerta para las que vienen detrás.