Por: Katya López Mena
En el mundo del comercio exterior, la logística aduanera ha dejado de ser una sucesión de trámites para convertirse en un ecosistema de estrategia y competitividad. Hoy, tras 33 años liderando el Grupo López Mena, entiendo que la excelencia —respaldada por certificaciones como OEA, BASC e ISO 9001— solo trasciende cuando se alinea con una visión genuinamente sostenible.
Y como mujeres al frente de empresas, la sostenibilidad no es opcional: es nuestra mayor propuesta de valor. Las presiones de la crisis climática y unas regulaciones cada vez más exigentes nos obligan a dar el salto definitivo de la medición a la acción.
En nuestro grupo, la innovación tecnológica, a través de la adopción de sistemas basados en inteligencia artificial generativa, no solo optimiza costos, sino que garantiza la transparencia que el mercado global exige. Ser sostenibles es, en esencia, asegurar la competitividad del futuro.
Sin embargo, el liderazgo femenino integral no termina en la oficina. Mi equilibrio y motor encuentran su lugar en el Club de Leones de Cumbayá. El voluntariado me ha enseñado que liderar espacios gremiales también es servicio. En la Federación Ecuatoriana de Agentes de Aduana, FEDA, defendemos la técnica y la facilitación aduanera; en ASOLOG impulsamos la articulación del ecosistema logístico; y con WINS – Women in Supply Chain – Ecuador, fortalecemos el liderazgo femenino en la cadena de suministros. Distintas trincheras, un mismo principio: tender puentes para que el país opere mejor.
La sostenibilidad, en su sentido más profundo, es crear valor y dejar huella. Por eso en este mes, nuestro mes, mi compromiso es continuar transformando la logística nacional con identidad y excelencia, demostrando que la rentabilidad y el servicio social no son fuerzas opuestas, sino las dos caras de una misma moneda de éxito.